d
ENVÍOS ABSURDOS
Para presentarme un poco a través de mis gustos personales, ahi van...
30 de las mejores película fantásticas que haya visto jamás:
NOSFERATU, EL VAMPIRO (de Friedrich W. Murnau - 1922- Alemania)
METRÓPOLIS (de Fritz Lang -1927- Alemania)
VAMPYR (de Carl Th. Dreyer -1932- Francia-Alemania)
FREAKS (de Tod Browning -1933- USA)
KING KONG (de Ernest B. Schoedsack y Merian C. Cooper -1933- USA)
LA NOVIA DE FRANKENSTEIN (de James Whale -1935- USA)
LA MUJER PANTERA (de Jacques Tourneur -1942- USA)
I WALKED WITH A ZOMBIE (de Jacques Tourneur -1943- USA)
CUENTOS DE LA LUNA PÁLIDA DE AGOSTO (de Kenji Mizoguchi -1953- Japón)
LA HUMANIDAD EN PELIGRO (de Gordon Douglas -1954- USA)
LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (de Don Siegel -1956- USA)
PLANETA PROHIBIDO (de Fred McLeod Wilcox -1956- USA)
LA NOCHE DEL DEMONIO (de Jacuqes Tourneur -1957- Gran Bretaña)
DRÁCULA (de Terence Fisher -1958- Gran Bretaña)
THE REVENGE OF FRANKENSTEIN (de Terence Fisher -1959- Gran Bretaña)
EL FOTÓGRAFO DEL PÁNICO (de Michael Powell -1960- Gran Bretaña)
LA MÁSCARA DEL DEMONIO (de Mario Bava -1960- Italia)
PSICOSIS (de Alfred Hitchcock -1960- USA)
LA OBSESIÓN (de Roger Corman -1962- USA)
L'ORRIBILE SEGRETO DEL DOTTORE HICHCOCK (de Riccardo Freda -1962- Italia)
LOS PÁJAROS (de Alfred Hitchcock -1963- USA)
JASÓN Y LOS ARGONAUTAS (de Don Chaffey -1964- Gran Bretaña)
EL BAILE DE LOS VAMPIROS (de Roman Polansky -1967- Gran Bretaña)
LA SEMILLA DEL DIABLO (de Roman Polansky -1968- USA)
LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES (de Gorge A. Romero -1968- USA)
LA CASA DALLE FINESTRE CHE RIDONO (de Pupi Avati -1976- Italia)
ALIEN, EL 8º PASAJERO (de Ridley Scott -1979- Gran Bretaña)
VIDEODROME (de David Cronenberg -1982- Canadá)
BLADE RUNNER (de Ridley Scott -1982- USA)
DARK WATER (de Hideo Nakata -2002- Japón)
Bueno bueno...
Qué bien nos está quedando este guión (¡aleluya!). La escritura a dúo con J. Zapata estos cuatro días me ha vuelto a hacer ver algo impepinable de este oficio: que si logras la proeza de trabajar descansando sobre una estructura de hierro (que no se toca!) y teniendo claro e inamovible el principio, el final y las motivaciones de los personajes... después todo lo demás (diálogos, acciones, ideas visuales...) viene rodado y ya sólo hay que entregarse al placer de contar.
Ahora mismo que escribo en este blog pasan de las 3 de la tarde y aún no he comido (bueno, me he levantado a la 1, que estuve escribiendo y repasando hasta las 4 de la madrugada que me relevó Jose). La verdad es que,no sé por qué, estos días he dormido mejor que en mi propia casa: de un tirón todas las noches (algo que me cuesta horrores en Emilia Pardo Bazán) y además con sueños muy nítidos y perfectamente recordables. Hoy no me han despertado los gallos sino... su dueño, que al señoriño se le ha dado por cortar el césped con una aparatejo que, por comparación, hacía que la motosierra de "La matanza de Texas" pareciese el vibrador de un móvil.
Y qué día más bonito me encuentro, para esta mi última jornada en Arteixo (a las 6 de la tarde me vuelvo a mi casa). Después de unos días festivo-puénticos de lluvias, nieblas y humedad tristona me topo con este cielo azul y este sol. Así es Galicia.
Por lo tanto hoy ya se veía otra vez desde mi ventana la fea chimenea de la refinería de Meicende.
Ahora que he atendido los emails y este blog proseguiré engordando el guión por mi cuenta un poco más. Me toca a mí repasarlo, el jefe se fue a la oficina. Estos días lo tengo eufórico, no sólo por la buena marcha del guión sino por el éxito que esta cosechando su peli "LA CASA DE MI ABUELA" ese excelente docu-drama dirigido por el valenciano Adán Aliaga. Acaba de ganar en Amsterdam el premio Joris Ivens, que es un poco el "Óscar" de los documentales, y esto ya está teniendo su efecto: repercusión en los medios y que a I.B. Cinema le estén reclamando copias desde todo el mundo (ayer había peticiones desde Corea, Polonia, etc.). Una repercusión merecida, es un film realmente sugestivo, producto del montaje inteligentísimo del material que reunió Adán después de años grabando a su abuela y a su pequeña prima. Os animo a verla (han hecho una web cojunuda: ahí va el link)
Pues nada, ya véis que al final me he saltado a la torera el aislamiento internáutico que iba a tener en este encierro de trabajo. Pero es que un portátil de mi productor con conexión a la red resulta muy tentador, sobre todo cuando el hombre se marcha a dormir y me lo deja ahí delante todo encendidito y sin moros en la costa, juajuajua... Allá vamos.
Bueno... tengo que aclarar que el título de este 'post' es totalmente irónico, ¿eh?. Sí, es bien cierto que llevo ya tres días encerrado en este piso de las afueras, en Arteixo (a 12 kilómetros de mi añorada casita del centro y sus mundanas distracciones) pero es que aquí mis anfitriones me están tratando muy bien en mi cautiverio. Eso sí, Jose y Ana ya se han llevado una desagradable sorpresa conmigo: ¡¡jamás pudieron imaginar que yo devoraba tanta comida!! jajaja. (MORALEJA: Nunca déis por supuesto que un chico delgadito como yo lo es porque come poco. A veces las apariencias engañan y ahora estos no salen de su asombro al comprobar que apenas a un par de días de su GRAN COMPRA ya les he vaciado la nevera y media despensa... me siento avergonzado). Un segundo, que voy a por más jamón serrano...
Ya está. Sigamos. Ahora mismo es la madrugada del miércoles al jueves 8 de diciembre (alrededor de las 2 y pico) y debería estar ya en la cama y tratando de dormir, que los toques de corneta suelen ser entre las 7:30 y las 8. A ver quién me levanta mañana.
Hasta ahora todo ha sido muy productivo. El reto del encierro es tener listo un guión de decenas de páginas en cuatro días (o sea, de locos) y lo surrealista es que... ¡lo estamos consiguiendo! Y que está quedando muy bien. Tenía miedo al "horror vacuii" de última hora, pero menos mal: por ahora la inspiración me acompaña. Cuando me siento a gusto buceando dentro de una historia me cuesta menos retener a las musas. A ver qué pasa de aquí al viernes por la mañana, que será el momento de mi ansiado regreso a la urbe-urbe.
Es curioso como está creciendo esta zona de Arteixo en la que me alojo, que nunca fue precisamente lo más bonito de la comarca. Estoy en un moderno edificio de habitaciones enormes y por las mañanas lo primero que oigo desde mi cama es el canto de los gallos, como si estuviese en la más remota aldea ¡¡Me encanta!!. Abro la persiana y si me paro a contemplar todo el paisaje que ofrece mi ventana me encuentro con una mezcla brutal. Con el ambiente sonoro del graznido de los cuervos, ante mí hay (de izquiera a derecha): manzanas de bloques de pisos recién construídos huertas con lechugas y corrales de gallinas un frondoso fragmento de bosque ahí perdonado, la enorme chimenea de la refinería de Meicende humeando en el horizonte (que en ocasiones la niebla oculta misericordemente), más bloques de edificios, colinas verdes a lo lejos, y más cerca, las naves de la central de la todopoderosa Inditex (pensar que ahí dentro están planeando con qué van a embutir a los clientes de Zara, Pull&Bear, Bershka, etc..). Si cambio a la siguiente ventana la panorámica se completa con... uf, un pequeño cementerio super tétrico, todo lleno de nichos, y ya al final unas calles perpendiculares que sabe dios a qué carallo de descampado llegarán.
Pero no estoy aquí para contemplar las vistas. He venido para comer, navegar por internet a escondidas, mandar sms a mis amigos, revolver en la ingente colección de DVDs de mi señor productor... bueno, y también para eso de escribir un guión en cuatro días.
A ver qué pasa.
Pues no, no soy fan de Karl Marx (autor de la novela de ciencia-ficción más coñazo de la historia: "EL CAPITAL").
Me declaro Marxista porque... ¡¡¡ ADORO A GROUCHO MARX !!!. Es, de lejos, el cómico verbal más ingenioso y ácido que ha regalado mis oídos jamás (mi cómico "físico" es Buster Keaton).
Hoy me he acordado de Don Groucho porque vi desde mi ventana, pasando por la calle, a un señor que era asombrosamente parecido a él. Así que de pronto me ha entrado nostalgia por este genio del humor inteligente, tanto como para hacerle aquí mi modesto homenaje reproduciendo un buen lote de sus frases briilantes. Algunas de ellas las reconoceréis todos porque se han hecho míticas, iconos de la cultura contemporánea (por ejemplo esa de "¿Por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo?".
Leedlas todas, que váis a pasar un reto GENIAL. Como él.
--------------------------------------------------------------------------------
"Citadme diciendo que me han citado mal."
"Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros."
"Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro."
"Parad el mundo que me bajo."
"No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos."
"En la industria del cine, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa."
"Nunca voy a ver películas donde el pecho del heroe es mayor que el de la heroína."
"Todo lo que soy se lo debo a mi bisabuelo, el viejo Cyrus Tecumseh Flywheel. Si aún viviera, el mundo entero hablaría de él... ¿Que por qué? Por que si estuviera vivo tendría 140 años."
"He disfrutado mucho con esta obra de teatro... especialmente en el descanso."
"Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo."
"Inteligencia militar son dos términos contradictorios."
"El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio... si puedes simular eso, lo has conseguido."
"Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi representante."
"¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero!... ¡Pero cuestan tanto!"
"El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución."
"Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntarselo. Y si responde "sí", entonces sabes que está corrupto."
"¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?"
"¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?"
"He pasado una noche estupenda... pero no ha sido ésta."
"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados."
"Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente."
"Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen."
"No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo."
"Bob, ya sabes que yo en ti sólo tengo confianza... y muy poca."
(Frase de Groucho a Robert Dwan, director de su programa de TV "You Bet Your Life")
"Fui casado por un juez. Pero mejor debería haber pedido un jurado."
"Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien."
"Nunca olvido una cara, pero con usted voy a hacer una escepción."
"El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida... y luego ya no hay quien se lo quite de encima"
"No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual"
Y COMO PERLA FINAL, UN PAR DE LOS MEJORES DIÁLOGOS DE SUS PELÍCULAS:
"- Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer... lo que probablemente es más de lo que ella hizo nunca por sí misma."
"- No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared... ¡Y daremos la orden de disparar!"
(Sopa de Ganso - 1933)
_________________________________________________________________________
Me quito las gafas oscuras y me confieso:
Me llamo Rafa y soy cinéfilo. Lo soy desde los 6 años.
La culpa la tuvieron tanto mi madre como mi padre. No solamente por engendrarme -que también- sino por por provocar mi contagio de esta enfermedad mental, esta dependencia feroz conocida como CINEFILIA, en sendos momentos de imprudencia temeraria.
Depuremos responsabilidades:
-LA DE MI MADRE: en 1977 a la buena mujer se le dio por adquirir un equipo de cine en Súper-8, un tomavistas (sin micrófono) mas un proyector. Enseguida se dedicó a la filmación, cual hermana Lumière setentera, de mudas escenas familiares de tres minutos de duración:
Paseos junto a la Torre de Hércules en los que no salía la torre en un solo plano, bailes infantiles entre cuatro paredes empapeladas de forma psicodélica, tardes campestres sobreexpuestas, banquetes en contraluz ventanil, claustrofóbicas reuniones familiares (en homenaje sentido al mítico camarote de los Hermanos Marx), viajes a Madrid en película caducada ("Una roja en el Valle de los Caídos" sería un bonito título para aquella)... En fin, que cualquier cosa era una buena excusa para ponerse a rodar. Pero lo que me inoculó el virus cinéfilo a mí, inocente niño de 6 años por entonces, no fue aquello, sino sus consecuencias: cada vez que venían visitas a casa sucedía aquel ritual: la enorme tabla de madera astillada era cubierta con una sábana blanca y colocada al fondo de nuestro salón, tapando la tele (¡¡qué bonita metáfora!!). Se apagaba la luz y se encendía el mágico proyector. Empezaban a desfilar entonces, una tras otra, las susodichas filmaciones, acompañadas de las consabidas risas, las explicaciones y los comentarios de los adultos. Y mis ojos infantiles abiertos como platos (por ahí entró el peligroso virus). Recuerdo con especial emoción lo que me fascinaba la proyección a la inversa, con todos andando hacia atrás y después subiendo las escaleras de espaldas, o el regocijo que me hacían sentir los atascos de la película, aquellas caras congeladas que de repente se arrugaban y desparecían engullidas por un agujero de bordes quemados, en medio de los nervios de la proyeccionista... Sí, mamá: tu has tenido la mitad de la culpa de mi presente esclavitud.
-LA DE MI PADRE: él tuvo la otra mitad. Fue en el verano de 1978, cuando me llevó a ver "LA GUERRA DE LAS GALAXIAS". La estrenaron en el "Cine París", que estaba en la calle Real de A Coruña (cómo cambian las cosas: ahora convertido en hortera tienda de Amancio Ortega, de las de pret-a-porter para kinitos suburbiales). Allí dentro, en aquella sala de cine provista de columna que tapaba parte de la pantalla, las impactantes imágenes de la odisea espacial contribuyeron a reforzar definitivamente al virus ya latente en mi organismo: esa nave del principio que nunca terminaba de atravesar el encuadre, las brillantes espadas de luz a las que jamás se les agotaban las pilas, aquel Darth Vader que decía cosas como "No se ofusque con este terror tecnológico que ha construído, la posibilidad de destruir un planeta es algo insignificante comparado con el poder de la fuerza".
Y la princesa marimachorra de las ensaimadas en la cabeza (¡mi primer icono "gay" inconsciente!) que aparte de "lucir" el peinado más ridículo de la Historia del Cine (¡lo que es todo un mérito!) no se cambiaba el vestido ni después de haber estado atrapada en un pestilente basurero galáctico.
Y también la taberna con aquellos músicos extraterrestres de cabeza de calabaza, que vestían igual que el Padre Cano de los Escolapios de A Coruña. Las batallas galácticas contra reloj, los tiros láser, las desmadradas fanfarrias musicales de John Williams... todo aquel túrmix visual y auditivo acabó de empujarme a esta adicción, a este vicio difícil de saciar. Me pasé todo el camino de vuelta en estado catatónico, de la mano de mi padre, que irresponsablemente no se daba cuenta de que me acabada de convertir en un yonqui del celuloide.
¡Y lo irónico del caso es que yo estaba biológicamente predestinado a odiar el cine!. Lo supe años más tarde, cuando oí contar a mi madre una anécdota sorprendente: la primera vez que me habían llevado a una sala de cine no fue realmente la memorable sesión galáctica, no. Había sido a mis cuatro años (¡a quién se le ocurre!). Un mal día de 1976 me metieron en el "Cine Finisterre" para ver "101 DÁLMATAS".
Al parecer, mi reacción tras apagarse las luces fue histérica: "¡¡ Quiero salir. Esto parece una misa, pero no hay ventanas!!" , gritaba. Y hubo que sacarme corriendo apenas empezada la proyección. Proféticas palabras aquellas: en los años 90, el local que ocupaba el "Cine Finisterre" pasó a ser la iglesia parroquial del Agra do orzán. O sea, que fui un pequeño Damian, aquel anticristo infantil de "LA PROFECÍA" al que le invadía un arrebato de pánico cuando sus padrastros trataban de meterle en una iglesia. Qué cosas...
Pero nada, que al final yo también me contaminé. Ahora soy cinéfilo, lo confieso. Y necesito mis dosis periódicas para no tener "monos" terribles. Veo murciélagos y ratas si paso demasiado tiempo sin visionar aunque sea un par de fotogramas de algo, lo que sea, pero que sea cine.
Si alguien conoce la cura... que se la guarde. ¡Estoy atrapado, pero me gustaaaaaaaaaaaa!